En Mar del Plata todas las cámaras, excepto CaIPA y CEPA, emitieron un duro comunicado alertando sobre el difícil contexto que atraviesan todos los sectores. “No podemos dejar de mencionar que cada vez con mayor frecuencia tanto barcos como plantas industriales trabajan a pérdida”, aseveraron.
“Las pérdidas se pueden disimular disminuyendo stocks, consumiendo el capital de trabajo, comenzando procesos de endeudamiento o liquidando ahorros. Pero cuando el flujo es negativo tarde o temprano derivará en una grave crisis”. El último párrafo del comunicado emitido por buena parte de la patronal pesquera marplatense desnuda la gravedad del problema que atraviesa el sector.
“Esta situación no tiene su génesis en los últimos meses sino que viene gestándose hace varios años donde coincidieron períodos de atraso cambiario, caída de precios internacionales y la retracción de mercados”, señala el comunicado que firman Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera, Cámara de Armadores, CAFREXPORT, CAPEAR ALFA, Cámara Argentina de Industriales del Pescado y UdIPA.
Más allá de ponderar al gobierno libertario en su lucha por el equilibrio fiscal, las patronales no dejaron de advertir que en contexto de inflación todavía elevada, ajuste de los precios relativo de salarios, servicios e insumos, “el ancla cambiaria ha erosionado nuestra rentabilidad hasta niveles que ya son insostenibles”, subrayaron, al tiempo que confesaron que “el funcionamiento de las empresas pesqueras se torna cada más difícil”.
Las cámaras expresaron que a diferencia de otros sectores como el agrícola, en la pesca no se puede especular demorando exportaciones hasta que suban los precios internacionales o el tipo de cambio real mejore, ya que se trata de una actividad exportadora de productos congelados de limitadísima posibilidad de mantener stocks a la espera de que disminuya el costo argentino.
Más allá de que las patronales advirtieron que “mantener el producto en cámaras frigoríficas resulta tan caro que las empresas se ven obligadas a exportar en un corto plazo”, en Mar del Plata la construcción de cámaras frigoríficas es un fenómeno que no se detiene.
Las cámaras expusieron que en los últimos cuatro años los costos de los principales insumos de la actividad variaron por encima del tipo de cambio oficial que aumentó un 802% mientras que el combustible subió 1109%, aceites 1171%, salario básico de marinero, 995%, estuches, 936%, entre otros.
“La situación es crítica y no podemos dejar de mencionar que cada vez con mayor frecuencia tanto barcos como plantas industriales trabajan a pérdida”, remarcaron.
Por otro lado las cámaras apuntaron a la caída en los precios internacionales del filet de merluza hubbsi a Brasil que según mencionaron, en lo que va del año pasó de 3750 dólares la tonelada a 3 mil dólares y a Europa, de 3600 dólares a 3200 dólares.
También al aumento de costos de los servicios como la energía eléctrica que subió en el período más del 300%. “Es una situación insostenible para las empresas”, insistieron.
Por último el comunicado expone las dificultades particulares del sector conservero por ejemplo. Con caída de ventas del 50%, una retracción del consumo a partir de la recesión provocada para bajar la inflación. “Esto lleva a altos esfuerzos por mantener las fuentes de trabajo”, reconocieron.
Del lado de los armadores costeros el panorama, aseguraron, es aún peor, “con la retracción de la demanda de la industria conservera y precios a la baja para las exportaciones de corvina y pescadilla que van a mercados africanos y asiáticos”.

