Mujer comiendo fruta. Nutrición, alimentación saludable. SALUD PEOPLEIMAGES/ ISTOCK
Hace tiempo que se sabe que un estilo de vida saludable mejora la calidad de vida, aumenta la esperanza de vida, reduce enfermedades crónicas y disminuye la mortalidad. La evidencia es tan sólida que, incluso en tiempos de desinformación, esta parece una verdad indiscutible. Pero, ¿qué pasa con las personas que están genéticamente predispuestas a vivir menos tiempo?
Un estudio reciente basado en datos de más de 350,000 personas del Biobanco del Reino Unido, seguidas durante 13 años, ha demostrado que tanto la genética como los estilos de vida tienen un impacto en la esperanza de vida. Sin embargo, los hábitos saludables pueden compensar la predisposición genética y extender considerablemente la vida de personas con un riesgo genético elevado.
El estudio encontró que aquellos con una alta predisposición genética tienen un 21% más de riesgo de muerte prematura comparado con aquellos con bajo riesgo genético. Un estilo de vida insalubre aumenta este riesgo en un 78%, independientemente de la genética. Lo más importante es que un estilo de vida saludable puede reducir este riesgo en un 62%, prolongando la vida en aproximadamente 5.22 años al llegar a los 40.
Un estilo de vida saludable incluye no fumar, consumo moderado de alcohol, actividad física regular, mantener un peso saludable, dormir bien y seguir una dieta equilibrada. La combinación óptima de estos factores incluye no fumar, hacer ejercicio regularmente, dormir adecuadamente y seguir una dieta saludable. Estos factores pueden contrarrestar significativamente el riesgo genético.
El estudio subraya la importancia de centrarse en desarrollar y mantener hábitos saludables, sin importar la predisposición genética. La educación en salud y la promoción de controles médicos preventivos son cruciales para mejorar la salud pública y reducir riesgos en grupos de alto riesgo genético. La educación en estilos de vida saludables desde una edad temprana es fundamental, ya que puede influir positivamente en la salud a largo plazo.

