Harrington vinculó la interna política en Tolhuin con intereses sobre la tierra
El intendente afirmó que el ordenamiento territorial y el desarrollo urbano tocaron intereses externos que hoy se expresan en el bloqueo político dentro del Concejo Deliberante.
El intendente de Tolhuin, Daniel Harrington, expuso la situación que atraviesa la relación entre el Ejecutivo municipal y el Concejo Deliberante, al que acusó de aprobar un presupuesto con escaso debate, recortar recursos clave para la gestión y actuar más como un órgano de bloqueo que como un espacio legislativo al servicio de la comunidad.
Harrington diálogó con FM Master’s donde cuestionó especialmente incremento presupuestario del Concejo Deliberante, que —según precisó— absorbe cerca del 26/27% de los recursos coparticipables del municipio, una cifra que calificó como “irrisoria” si se la compara con otras ciudades de la provincia. En ese sentido, sostuvo que no se observa una correlación entre el nivel de recursos asignados y el trabajo legislativo realizado.
“El problema no es que las instituciones tengan presupuesto, el problema es qué se devuelve a la sociedad con ese presupuesto”, remarcó el intendente, al señalar que muchos proyectos enviados por el Ejecutivo quedan un año en comisión y luego pierden estado parlamentario sin tratamiento.
Uno de los ejes centrales del planteo de Harrington fue la aprobación de un presupuesto municipal que, según dijo, resulta “coactivo” para el Ejecutivo, ya que reduce recursos esenciales para servicios, obra pública y funcionamiento, sin embargo no establece mecanismos claros de compensación.
El intendente mencionó recortes en partidas sensibles como combustible, seguros, alquileres, servicios básicos, contratos de maquinaria vial, gastos veterinarios y políticas vinculadas a la emergencia por perros asilvestrados. Todo esto, advirtió, impacta directamente en la calidad de vida de los vecinos y en la capacidad operativa del municipio.
Harrington fue particularmente crítico con la concepción que algunos concejales tienen de su rol institucional. “Su función es legislativa, no tienen la exclusividad del control sobre el Ejecutivo”, sostuvo, y advirtió sobre una peligrosa superposición con leyes vigentes, como la Ley 236 y otras normas de jerarquía superior.
También cuestionó la falta de debate público y transparencia con sesiones breves, convocadas en horarios poco accesibles, sin fundamentos técnicos ni políticos claros para decisiones de alto impacto como el presupuesto.
Harrington afirmó que detrás de la conflictividad institucional existen intereses ajenos a Tolhuin. Habló de “intereses foráneos” vinculados a la tierra, al ordenamiento territorial y a zonas estratégicas como la costa del lago Fagnano y el corredor hacia las termas. “Algunos se dejan llevar de las narices y otros responden directamente a esos intereses”, señaló.
De cara al futuro, Harrington reconoció que el contexto político, económico y social complejiza el cierre de año y lo que resta de su mandato. Sin embargo, aseguró que no piensa bajar los brazos y adelantó que uno de los grandes objetivos pendientes es la implementación de un sistema de transporte público para la ciudad, en línea con el crecimiento urbano que viene experimentando Tolhuin.

