Científicos del se reunieron con miembros del Consejo Federal Pesquero a quienes presentaron un informe de situación sobre el recurso. El índice de CPUE del año pasado marcó un descenso de los rendimientos respecto de 2022 y fue el menor de toda la serie.
La reciente reasignación de la CITC de merluza de cola mostró un incremento, de 19 a 24, de los buques autorizados a poder pescarla a partir de la condonación de sanciones por falta de explotación que habían registrado cinco buques en los últimos años.
“La relación entre la biomasa reproductiva correspondiente al año 2022 y la biomasa reproductiva virgen (BR/BRV) ubicaría al recurso en un estado de sobreexplotación sin sobrepesca”, indicaron Anabella Zavatteri, Natalia Roucco y Analía Giussi.
Las investigadoras participaron de la reunión junto con Gabriel Blanco, director de Pesquería de Peses y Otto Wöhler, titular de la DNI. “El índice de CPUE actualizado al 2023, manifestó un marcado descenso de los rendimientos respecto del año 2022, y el valor del último año fue el menor de toda la serie”, subraya el informe al que tuvo acceso este medio.
Los investigadores expusieron primeramente el área de distribución bioceánica que presenta el recurso, con presencia de la pesquería en aguas del pacífico, y la estructura de longitudes obtenidas en las capturas entre 2010 y 2023.
Dicha estructura fue variable en el período analizado. Entre 2010 y 2016 se detectaron proporciones similares entre individuos juveniles y adultos. Entre 2018 y 2020 estuvo dominada por ejemplares juveniles hasta en un 80%. Actualmente la proporción volvió a ser equilibrada.
También los científicos explicaron que las áreas de desove no han sido identificadas en el Atlántico Sudoccidental. Si bien se han hallado larvas y algunas hembras en desove dispersas en diferentes puntos del Mar Argentino, dichas concentraciones no han tenido la magnitud suficiente como para explicar la abundancia poblacional de la especie.
Sí hay investigaciones que pudieron exponer con mayor nitidez la relación entre la biomasa de zooplancton y el reclutamiento de la especie. Los investigadores han detectado que entre 1995 y 2003, años de buenos reclutamientos de merluza de cola, coincidieron con abundancia de zooplancton importantes.
“A partir del año 2004, los reclutamientos evidenciaron una tendencia relativamente estable en niveles bajos, manifestado de igual modo por las abundancias de zooplancton en la región austral”, explicaron las autoras del informe.
Al presentar la radiografía de la flota que opera sobre la merluza de cola, se identificó a buques congeladores arrastreros australes y un buque surimero, todos de gran porte, que concentran la operatoria al sur del paralelo de 52ºS.
En tanto, los buques factoría arrastreros que capturan merluza hubbsi y tienen cuota de merluza de cola operan más al norte del 48ºS, donde la abundancia del recurso es menor. A partir del año 2015, las capturas obtenidas al norte de los 52ºS se redujeron drásticamente y se concentraron casi en su totalidad entre los 52º y 55º Sur.
Las investigadoras del INIDEP contaron que la evaluación de abundancia del recurso se realiza anualmente mediante la aplicación de un Modelo Estadístico de Captura a la Edad y se considera un único stock en todo el Atlántico Sudoccidental.
“Los reclutamientos estimados fueron variables y se pudieron distinguir períodos de estabilidad y de fluctuaciones, con valores notoriamente elevados en algunos años. La biomasa total del 2022 evidenció un descenso del 14% respecto de la biomasa correspondiente al año 2021, mientras que la biomasa reproductiva disminuyó un 6% en relación con el valor del año anterior”, señala el documento.
“De esta forma, la relación entre la biomasa reproductiva correspondiente al año 2022 y la biomasa reproductiva virgen (BR/BRV) ubicaría al recurso en un estado de sobreexplotación sin sobrepesca”, advirtieron.
Los investigadores remarcaron que la tendencia general decreciente del estado actual de la abundancia de la merluza de cola se encontró acorde a la situación que evidencia la pesquería desde hace algunos años y que se hizo notoria en los indicadores evaluados durante 2022.
Por ejemplo, el índice de CPUE actualizado a 2023, manifestó un marcado descenso de los rendimientos respecto del año 2022, y el valor del último año fue el menor de toda la serie. Lo mismo se observa con la densidad media estimada para ese período: fue la más baja del período y se encontró en valores similares a los obtenidos en 2012.
“Las capturas nominales presentaron igualmente valores más bajos en todas las flotas que capturaron la especie”, informaron los biólogos.


