Desde el 1° de enero rige para la industria pesquera una suba del Derecho Único de Extracción (DUE) y las exportaciones están gravadas del 3% al 9% con retenciones. En 2024 la pesca generó divisas por casi dos mil millones de dólares para el país.
La pesca argentina pierde competitividad ante los elevados costos internos, mochila que suma peso con esta reciente suba del DUE que aprobó el Consejo Federal Pesquero en la última sesión del año pasado, con el único voto en contra de la provincia de Buenos Aires.
Durante todo 2024, la agenda pesquera estuvo dominada por el fallido intento de implementar una desregulación completa de la actividad, que formó parte del paquete original de la Ley Bases, que preveía hasta licitaciones internacionales de cuotas, pero que finalmente terminó aprobándose una prórroga de la cuotificación por otros 15 años, sin mayores cambios significativos de fondo.
Generación de divisas
Las exportaciones pesqueras siguen pagando entre un 3% y 9% de retenciones, y en el proyecto de Presupuesto que finalmente no fue tratado en el Congreso, no preveía una disminución para el año que acaba de iniciar.
Allí parece estar uno de los temas centrales que tiene el octavo complejo exportador de Argentina. Según el INDEC, en su informe sobre la balanza comercial de 2024, reveló esta semana que la pesca generó divisas por 1.981 millones de dólares. La industria pesquera le aporta al país casi dos mil millones de dólares de divisas al año y sigue teniendo el peso de los Derechos de Exportación (DEx).
El campo pica en punta
Otros sectores que están más adelante del octavo puesto del ranking exportador ya planean ir a reclamar una baja o eliminación de las retenciones. El 6 de febrero, la Mesa de Enlace del campo se reunirá con el ministro de Economía, Luis Caputo, a quien le solicitarán inmediatas medidas de alivio fiscal, focalizando las demandas en las retenciones.
El agro reclama por una baja en la carga impositiva sobre el sector, principalmente por la aplicación de derechos de exportación en un contexto de rentabilidad baja por la caída de precios internacionales y la inflación local. Un escenario de características similares a los que afrontan las empresas del sector pesquero, básicamente en las especies merluza y langostino, donde los niveles de rentabilidad se precipitaron progresivamente en los últimos años.
Reinicio de gestiones
Por otro lado, la devaluación de Brasil también ha representado un impacto negativo para los exportadores argentinos de merluza hubbsi. En tanto, los mercados de colocación del langostino salvaje y austral, faenado en Zona FAO 41, no experimentan un repunte ni de demanda ni de precios.
En este contexto, es de prever que las diferentes entidades empresariales que tiene el sector pesquero exportador inicien, o mejor dicho, insistan con plantearle al gobierno de Javier Milei, la necesidad de revisar el actual esquema de retenciones que asfixia al sector quitándole competitividad frente a otros países.
Con todo, no es menos cierto, que la pesca ha tenido serias dificultades, en 2024, para encontrar interlocutores válidos del gobierno nacional para transmitir este tipo de inquietudes; claro está que la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca carece de peso político, ni siquiera tiene llegada directa al principal despacho del Palacio de Hacienda.
