Para Domingo Contessi este año el gran desafío es poder establecer instancias de diálogo con un gobierno que se ve poco interesado en escuchar y con los gremios para discutir salarios, ninguno parece sencillo. Reducir costos es la única forma que encuentra hoy para no hundirse; el desarrollo ya pasó a ser parte de los sueños.
REVISTA PUERTO: Es un año muy difícil, muy intrincado, muy lleno de discusiones estériles con un final que podría decirse feliz con la redistribución de cuota. No sé cómo podría resumir este año.
DOMINGO CONTESSI: Un colega dijo en alusión a la película que fue “el año en que vivimos en peligro” y realmente fue un año durante el cual la pesca argentina estuvo en peligro de muerte. Un peligro que no terminó todavía, pero donde al menos hemos tenido un final feliz en una parte formal de la historia, que es la renovación de las cuotas. Renovar las cuotas es obtener el título de propiedad de tu casa, pero para algunos, cuando la casa se está incendiando, ese título no sirve de mucho. Entonces, primero hay que apagar el incendio y no es una cosa que vaya a ser sencilla, es la gran tarea que tenemos para 2025. Apagar el incendio es adaptarnos a las nuevas reglas de juego, aceptarlas y encontrar las herramientas para subsistir.
RP: Parece un incendio difícil de apagar. Al margen de la agresividad y los insultos, tampoco da la impresión de que funcionen los canales de diálogos habituales. López Cazorla no aparenta ser un puente con el Ministerio.
DC: Discrepo un poco con la mayoría de los del sector que tienen una actitud conformista. Yo creo que siempre se puede hacer algo más y siempre hay que insistir. Y más en estos momentos en que tenemos argumentos tan reales, tan duros, tan correctos, creo que a la larga se van a terminar imponiendo. Me daría lástima decir, perdí esta batalla porque me dio pereza darla. No nos podemos dar ese lujo. Creo que no hay que confrontar con el gobierno, hay que dialogar y lo hago extensivo a los gobiernos nacional, provincial, municipal y hablo también de los sindicatos y los prestadores de servicios. Me parece que el gran desafío del año 2025 es el diálogo. Obviamente primero tenemos un tema con la Nación que tenemos que resolver y encaminarlo en todas las áreas.
RP: ¿Pero el gobierno está abierto al diálogo?
DC: Creo que tienen una estructura de funcionamiento muy particular, propia de un equipo chico, se deben plantear que no pueden hablar con los 40 millones de argentinos, porque si no, no pueden gobernar. Por otra parte, los funcionarios intermedios quizás no tienen la suficiente llegada como para transmitir las realidades y se vuelve un desafío complejo; pero tenemos que abrirlo. Toda persona está abierta al diálogo, cuando fue el momento de máxima tensión por la Ley de Bases me contacté con Federico Sturzenegger a partir de un video que le hice y a los quince minutos me llamó. Eso demuestra buena fe. Ahora, si no lo terminé de convencer y no me quiere atender más el teléfono, tengo que seguir insistiendo.
RP: ¿Cuáles son las variables que necesita ajustar el sector para apagar el incendio? Me imagino que hay distintos focos.
DC: Hay uno muy grande que es la discusión salarial. Todos en el sector entendemos que es una actividad riesgosa, muy sacrificada y que tiene que tener los mejores salarios del mercado. Eso no lo discute nadie. El tema es que esos salarios se puedan pagar y que sean razonables. Históricamente el salario era el 35% del costo de un barco, hoy es el 60 o 65%. Eso lamentablemente de alguna forma se tiene que ajustar. En otras épocas se ajustaba con una devaluación, aumentaban los precios internacionales y esa torta se licuaba hasta la próxima. Hoy sabemos que no va a pasar. Entonces nos tenemos que sentar y rediscutir. Después hay muchísimos tributos duplicados, por ejemplo, ahora tenemos un DUE ampliado; su razón de ser era pagar el costo del observador, del inspector, pero eso lo pagamos por afuera, hasta a veces nos manguean para financiar las campañas del INIDEP. Tenemos que unificar impuestos, tenemos que desregular porque estamos pagando por duplicado. También los prestadores de servicios tendremos que bajar tarifas, porque lo importante es que la rueda de pesca siga rodando. Si no cedemos todos un poco para que el sector pueda recobrar rentabilidad esto va a terminar mal.
RP: Por lo que plantea la variable de ajuste más importante que manejan son los trabajadores.
DC: No creo que haya una sola variable de ajuste, esa es una importante, pero tenemos que llegar a acuerdos en base al diálogo. Tenemos que llegar a un entendimiento con los sindicatos, con nuestros trabajadores. Entiendo que hay mucho de esa confianza rota entre las partes y tenemos que recomponerla. El desafío es igual de complejo que con el gobierno. Mostrando los datos duros hay que desterrar la lógica de decir ‘no me importa, yo quiero la mía’, porque no se puede vivir con esa lógica. Hemos vivido estos meses desinvirtiendo, reventando ahorros, trabajando a pérdida, porque si se para la pérdida es mayor aún. Pero eso no es sostenible en el tiempo y lo tienen que entender.
RP: En España, que es un país con el que siempre se referencia el sector, uno ve apoyo de todo el arco político y desde funcionarios locales a nacionales. Acá se ve algo en la Patagonia y nada más, ni siquiera de Buenos Aires que tienen el puerto pesquero más importante del país.
DC: En una provincia tan grande como Buenos Aires somos una actividad más y un sector muy de nicho. Obviamente no somos el campo, no somos la industria petrolera, entonces no tenemos ni legisladores especialistas en pesca, ni nuestros gobernantes, ni doña Rosa sabe de pesca. Y ahí soy muy autocrítico con el propio sector pesquero, por no haber hecho los deberes para difundir un poco mejor nuestra actividad y haber permitido que se llene de preconceptos y prejuicios. Así que también es otra de las asignaturas pendientes, es nuestra batalla cultural, ahora que está muy de moda decirlo así.
RP: En la botadura 150 planteó que Argentina es una tierra de riqueza, de oportunidades y una trituradora de sueños. ¿Qué sueños se trituraron en estos años?
DC: Lo que veo son oportunidades perdidas. Estuve 19 años en litigio con el Consorcio Portuario. Fueron 19 años donde no hice inversiones. Pero sin ir más lejos, nosotros tuvimos que invertir buena parte de nuestro capital en financiar a nuestros clientes para poder seguir trabajando. Si yo hubiera tenido ese capital disponible, podría haber hecho un galpón más grande, un dique… lo que se hace en todas partes del mundo. Si vemos el nivel de dividendos que cobró el astillero en estos 75 años, es irrisorio. Mi papá siempre quería reinvertir todo y por eso generalmente los socios estuvieron siempre muy disconformes, a él no le importaba ganar plata, le importaba trabajar, era su pasión, era lo que le gustaba y no era una postura. Es una pena que un país desaproveche todo eso, uno ve las historias de otros astilleros en el mundo, de familias emprendedoras que se desarrollaron porque tuvieron un contexto que generó oportunidades. La Argentina tiene muchas posibilidades, pero también tiene muchísimos obstáculos en cada camino, es un país muy difícil.
RP: Se llega a fin de año con al menos un problema resuelto, la cuotificación de la merluza. ¿Está conforme con la forma en que se redistribuyó?
DC: Quedó muy parecida a la foto anterior. En ese sentido creo que todo el sector está más o menos conforme. Lo que me molesta un poco es esa figura de la aplicación de la ley… Me parece que el Consejo Federal Pesquero hubiera sido mucho más genuino si hubiera dicho vamos a renovar en base a la foto actual, lo cual legalmente también es posible porque el artículo 27 está previsto para la asignación inicial. Me parece que haber forzado la figura de que estamos aplicando el artículo 27 no fue la mejor salida.
RP: ¿No se respetó el artículo 27?
DC: En 2009, con la asignación inicial, tuvimos que hacer todo un relevamiento de un año y pico, ahora todo eso no se hizo. ¿Qué mayor cuota tiene el armador que construyó un barco en el país respecto del que no lo hizo? La respuesta es nada, no hay ninguna diferenciación. Entonces no digamos que se aplicó el artículo 27, ni que se incentiva la inversión. Pero veamos el vaso medio lleno… es excelente que se haya renovado y creo que todos estamos de acuerdo, que no va a haber litigiosidad y que le va a permitir al sector seguir adelante.
RP: Digamos que después de un año de tantas peleas los deja con las defensas bajas como para seguir discutiendo.
DC: Tal cual. Siempre se habla mal de la política industrial en el sentido de que le genera gastos al Estado y estas son las herramientas de política industrial que se pueden aplicar, que pueden ser muy efectivas y que no implican erogaciones al Estado. Otro ejemplo es la modificación del artículo 30 que se hizo con el DNU 145 de 2019. Es una medida perfecta de política industrial que permitía hacer el barco un 10% más grande si lo construía en el país. No afecta el bolsillo del Estado y es una política para incentivar, pero se descartó.
RP: Renovada la cuotificación ¿qué expectativas hay para el astillero?
DC: Las expectativas son muy moderadas, creo que el próximo año va a seguir traccionando algo Rawson. Es posible que algún armador que tenga su barco muy viejo se decida a renovarlo ahora que tiene las cuotas, pero al grueso de mis clientes no les va a mover el amperímetro, por eso es fundamental dar la batalla por el recupero de rentabilidad para que se animen. Había un proceso virtuoso que se estaba dando en la renovación de la flota y hay muchos clientes que hoy no se animan y con razón. No pueden tirarse a la pileta a invertir tantos millones de dólares, se tienen que endeudar y en el caso de tener que financiarlo como astillero, nos resulta inviable. Me da mucha tristeza no poder seguir dando oportunidades como las que dimos toda la vida al sector pesquero. Tengo un cliente emblemático al que no le puedo hacer el barco porque sé que no me lo puede pagar, ya no podemos tirarle un salvavidas porque se vuelve de plomo para nosotros.
RP: ¿Es posible pensar en el desarrollo del país sin desarrollo industrial?
DC: Hubo gobiernos con discursos muy industrialistas, pero con una macroeconomía tan desordenada que era un discurso vacío. Yo siempre dije, prefiero que no haya política económica industrialista desde el discurso y que haya una macroeconomía ordenada. Ahora no me gusta cuando se insulta o ningunea a la industria, me parece que ese tampoco es el camino. Hay que colocar el péndulo más en el medio, hoy el mundo habla de industrialismo. Trump, Vox, en Italia se habla de nacionalismo, de defender a sus empresas, sus puestos de trabajo. No lo vemos en este gobierno. Me preocupa mucho la desincronización que hay entre ciertas medidas; no funciona solamente la apertura económica, si no se acompaña con baja de impuestos. Esto lo está señalando Juan Carlos de Pablo últimamente y otros economistas oficialistas, y es una preocupación que yo siento como industrial.
