Primero la empobreció, ahora quiere entregarla: Milei avanza contra Tierra del Fuego
Javier Milei está llevando adelante una política de castigo deliberado contra Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. No por error ni por impericia, sino por intereses geopolíticos ajenos a los de la Argentina, alineados con una lógica de entrega y subordinación. El ajuste dejó de ser una herramienta económica para transformarse en una decisión política y estratégica que impacta de lleno sobre la provincia.
Tierra del Fuego no es una provincia más. Es el enclave geopolítico más importante del país, la llave del Atlántico Sur y la puerta de entrada a la Antártida, un territorio históricamente codiciado por las grandes potencias. Lo verdaderamente grave es que este gobierno parece dispuesto a debilitarla para volverla negociable, avanzando sobre la capacidad de la provincia de decidir y arrebatándole control, autonomía y soberanía sobre sus recursos estratégicos.
Este no es un debate partidario ni una disputa coyuntural entre oficialismo y oposición. Acá está en juego el interés supremo de Tierra del Fuego, algo que debería unir a todos sin importar la bandera política. Cuando se avanza sobre un recurso estratégico y se pretende manejarlo desde Buenos Aires, lo que se pone en riesgo no es un gobierno, sino la República, la democracia y el federalismo.
Además, Tierra del Fuego AeIAS es la única provincia argentina que tiene parte de su territorio ocupado de manera ilegítima por una potencia invasora. En lugar de empoderarla y fortalecerla como bastión soberano del Atlántico Sur, este gobierno insiste en someterla, centralizar decisiones y dejarla expuesta a intereses extranjeros.
La intervención del Puerto de Ushuaia en plena temporada alta no es solo un error político. Es una señal de alarma institucional. Avanzar sobre un organismo estratégico que funciona, centralizar su manejo desde Buenos Aires y vaciar de poder a la provincia abre un precedente peligrosísimo. Hoy es el puerto. Mañana puede ser cualquier otro recurso clave.
Este movimiento no puede analizarse de manera aislada. Se inscribe en un contexto de alineamiento explícito del gobierno de Javier Milei con intereses geopolíticos externos. Ushuaia, el Atlántico Sur y la Antártida están en la mira de las grandes potencias. Nada es gratis en geopolítica.
La Argentina ya convive con una ocupación ilegítima en Malvinas. Debilitar la autonomía fueguina y avanzar sobre su infraestructura estratégica no fortalece la soberanía nacional, la erosiona. Por eso esta discusión está por encima de cualquier bandera política. No se defiende a un gobierno ni a un espacio. Se defiende a la provincia.
Por eso vamos a acompañar el amparo del Gobierno provincial. No como un gesto partidario, sino como una decisión de defensa institucional frente a un avance que no admite ambigüedades. La Justicia tiene que actuar con rapidez, porque convalidar esta intervención sería aceptar que el poder central puede disponer de recursos estratégicos provinciales sin límites ni controles. Hoy el foco está puesto en el Puerto de Ushuaia. Si no se frena ahora, mañana el alcance será mucho mayor. Ese precedente no puede quedar en pie.
Mario Daniele
