Hay en Santa Cruz dos gremios que se caracterizan por la violencia con la que actúa hacia adentro y hacia fuera del sindicato. Uno de ellos es la UOCRA y el otro es el Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz.
Son varios los hechos que los signan como los sindicatos más violentos de la provincia, quienes dirimen sus diferencias internas a los balazos, a los golpes y con acciones absolutamente ilegales, que nunca han merecido el correspondiente castigo por parte de la Justicia, aún cuando usan armas ilegales, hacen portación ilegal en la vía pública, disparan en zonas urbana poniendo en riesgo a la ciudadanía y hasta se han registrado muertos por armas de fuego en esas refriegas sindicales, especialmente en Caleta Olivia donde hace años murió un afiliado de la UOCRA.
Y es allí, en Caleta Olivia, donde llamativamente y sin que hasta el momento ni la policía, ni el gobierno ni la justicia, hayan aclarado a la opinión pública lo que está ocurriendo, se han generado en pocos días cuatro hechos de violencia inéditos, que no tienen resolución ni investigación efectiva.
La semana pasada desconocidos tiraron una bomba molotov (botella incendiaria) contra la sede del Sindicato de Petroleros Privados de Caleta Olivia. Ese mismo día en el barrio 3 de Febrero de esa ciudad, una camioneta del sindicato fue baleada y cinco disparos (presumiblemente de calibre 9 mm) impactaron en su carrocería. El sábado último desconocidos dispararon 8 tiros de pistola sobre el frente del edificio de la misma sede gremial en Caleta y el día domingo con el mismo modus operandi, desconocidos pasaron frente a la proveeduría del sindicato y dispararon 15 veces, sin que hasta el momento se conozca la existencia de personas heridas y mucho menos la identidad de los perpetradores.
Todo está radicado en el Juzgado Nº 1 de Caleta Olivia y hasta el momento no ha trascendido absolutamente nada sobre los cuatro hechos graves ocurridos.
Silencio y complicidad
Como todos sabemos el gobernador y prácticamente todo su gabinete incluyendo el Ministro de Seguridad, provienen del sector petrolero y puntualmente del Sindicato de Petroleros Privado de Santa Cruz, del cual formaron parte hasta el mes de diciembre 2023 y la dirigencia actual de la misma organización, hoy son hombres de Claudio Vidal.
Que la policía y la justicia hagan un sepulcral silencio sobre estos hechos y los medios digitales y diarios solo rocen la noticia, no es una buena señal, porque indirectamente el gobierno de extracción petrolera, se ve implicado por sospechas, aún en el silencio, en estos hechos oscuros y de difícil determinación para el ciudadano común.
¿Habrá un tratamiento especial para todo lo que ocurre en el Sindicato de Petroleros Privados? ¿El gobierno avala (u ordena) que se haga silencio sobre estas extrañas circunstancias en la que se involucra gente del núcleo de procedencia, tanto es así que el Jefe de la Seguridad del sindicato, es hoy el encargado de la seguridad provincial?.
Las fuentes consultadas por OPI admiten que en el gobierno saben de qué se trata, pero la Omertá gana con su silencio. En el Sindicato de Petroleros Privados saben quiénes son los perpetradores de los atentados, los tienen perfectamente identificados y conocen especialmente los motivos de estas acciones: la interna petrolera en zona norte.
Las mismas fuentes afirman que el sindicato posee cámaras de vigilancia que permiten el reconocimiento de quienes realizaron los ataques, pero aún así, no existen indicios ciertos en la opinión pública sobre quienes y por qué se han llevado a cabo estos atentados y en los medios provinciales, especialmente en Caleta Olivia, a pesar de conocer datos ciertos de lo sucedido, rehuyen la publicación de los detalles ocultos de estas acciones en contra del sindicato, teniendo en cuenta que la pauta sindical y hoy la oficial del gobierno, obliga a muchos a mantenerse al margen de los análisis del por qué, quién, cuándo y cómo ocurrió esta seguidilla inusual de cuatro atentados seguidos y las páginas digitales solo remiten a una sintética crónica de los sucesos, sin abundar en ningún detalles que quite el blindaje a los hechos que se tratan de ocultar.
