Los datos son los siguientes: en diciembre, la cantidad de artículos en promoción en los supermercados saltó a 42.675, contra 29.224 de noviembre. Ahí estuvo el incremento principal en la cantidad de ofertas.En enero hubo un incremento adicional en la cantidad de promociones, a 57.478 (42.675 de diciembre). En febrero, la cantidad de promos saltó a 66.628. Para marzo, en contra de lo que percibió el Gobierno, las promociones disminuyeron a 51.528.Lo que planteaba el Gobierno era que las promos tipo «2×1», si bien permitían ahorrar dinero a los consumidores, no se plasmaba en una baja de los precios para el INDEC. Por eso, Caputo presionó para que, en lugar de promos, las grandes superficies directamente bajen los precios en las góndolas por unidad, sin necesidad de tener que comprar dos productos.
«Sin promociones, ¿la inflación sería más baja? La respuesta corta es que no», concluye el trabajo de PxQ.
La consultora Eco Go, dirigida por Marina Dal Poggetto, es otra de las que mide la evolución de la inflación semanal. «Estimamos que el impacto en la inflación sería una disminución de entre 0,4% y 0,8% por única vez», concluyó la economista en el último informe distribuido a los clientes.
Esa estimación sobre el impacto de las promociones en la dinámica inflacionaria da una idea de que la discusión es marginal. La inflación de los alimentos no se juega en esta estrategia comercial de las grandes cadenas.
El cálculo de PxQ sobre el impacto de las ofertas en el IPC también da la idea de que es marginal. Casi no marca una diferencia.De hecho, en los autoservicios y almacenes de barrio, que es donde los argentinos hacen las compras de manera mayoritaria, prácticamente no ponen grandes promociones, salvo en algunos rubros en particular.

