Tierra del Fuego en vilo: Se confirma intervención del Puerto de Ushuaia y una delegación arribará esta noche
En un hecho sin precedentes para la provincia, Se dispuso la intervención administrativa del Puerto de Ushuaia, la terminal marítima más austral del país y un eje estratégico para el turismo, la logística antártica y la actividad comercial. La decisión oficializada a fines de diciembre pasado por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) responde a una serie de irregularidades detectadas en el uso de los fondos generados por el puerto y la falta de inversiones clave para su seguridad y operatividad.
Según fuentes oficiales, la intervención tendrá una duración inicial de doce meses pero podría llegar a ser menos si se cumple el objetivo de regularizar el funcionamiento de la terminal, corregir deficiencias de infraestructura y garantizar la seguridad operativa sin alterar las relaciones laborales del personal portuario.
Una delegación nacional llega hoy a Ushuaia
Fuentes cercanas al operativo confirmaron que esta noche arribará a Ushuaia una delegación de la ANPYN y de organismos vinculados a la supervisión portuaria, con el mandato formal de tomar posesión en los próximos días y poner en funciones al interventor designado para conducir la nueva etapa del puerto. Entre las figuras que suenan con mayor fuerza para asumir ese rol se encuentra Juan Avellaneda, dirigente del sector portuario y representante del organismo a nivel provincial. La confirmación oficial de su nombramiento se espera en las próximas horas.
El trasfondo de la crisis: desvío de fondos y deuda de OSEF
El origen de la crisis se remonta a 2025, cuando la Legislatura provincial sancionó la Ley N.º 1.596, que habilitó el uso del superávit financiero de la Dirección Provincial de Puertos (DPP) para financiar parte de la multimillonaria deuda de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF), la cual supera ampliamente los 22.000 millones de pesos.
Esta decisión generó fuertes críticas de trabajadores del sector portuario y alertas del Gobierno nacional, que señalaron que los fondos portuarios deben destinarse exclusivamente a gastos operativos, inversiones y modernización de la infraestructura portuaria, tal como lo establece el convenio de transferencia celebrado entre la Nación y la provincia en 1992.
La Agencia Nacional de Puertos y Navegación concluyó que el uso de esos recursos para fines ajenos a la actividad portuaria, junto con décadas de inversiones postergadas, pone en riesgo la seguridad y la continuidad operativa de una terminal crítica para la economía regional y nacional.
Crítica y apoyo: posiciones encontradas
Si bien desde Buenos Aires se argumenta que la intervención busca proteger la operatividad de uno de los puertos más importantes del país, desde el Gobierno provincial se puso en duda la formalidad de la intervención, afirmando que lo que existía era un procedimiento administrativo de supervisión y requerimiento de información.
No obstante, las recientes resoluciones oficiales y el desembarco de la delegación nacional marcan un punto de inflexión en la relación entre la Provincia y la Nación sobre la gestión de este activo estratégico.
Repercusiones y próximos pasos
El operativo abierto implica no solo un control más directo de los recursos y la operativa portuaria, sino también el diseño de un plan integral para recuperar infraestructura, reforzar la seguridad, normalizar la cuestión financiera y asegurar el flujo de cruceros y cargas, vitales para el turismo y las economías locales. La intervención, además, genera un debate político y social profundo sobre la autonomía provincial y la gestión de recursos públicos.

