Concesiones de Milei a Trump: crecen las sospechas sobre la base militar en Tierra del Fuego
A las dos visitas sugestivas de altos jefes militares a la base naval de Ushuaia se sumó el mes pasado un ejercicio con soldados estadounidenses en la isla y los contactos para rehabilitar un radar en Tolhuin. El Gobierno niega que se negocie mayor presencia de Estados Unidos pero no explica los avances en la cooperación militar. Senadores de la oposición piden explicaciones al Poder Ejecutivo.
La promesa de un respaldo financiero del gobierno de Donald Trump al de Javier Milei reactivó todas las alarmas en Tierra del Fuego: en el extremo sur de la Argentina crecen las sospechas sobre negociaciones bajo cuerda para habilitar la presencia militar permanente de los Estados Unidos en la isla, convertida en una pieza clave de la batalla geopolítica global. El gobernador Gustavo Melella y los senadores de la oposición Cristina López (Unión por la Patria) y Pablo Blanco (UCR) alertaron sobre posibles concesiones a Washington y pusieron el foco en la base naval integrada que se construye en Ushuaia y que obsesiona al Pentágono. Ya hay pedidos para interrogar en el Congreso al ministro de Defensa, Luis Petri, y al canciller Gerardo Werthein.
Petri y el vocero presidencial, Manuel Adorni, negaron en las últimas horas que el proyecto en Ushuaia incluya como socio a los Estados Unidos y que se esté negociando cualquier tipo de presencia militar permanente de Washington. Lo mismo hizo el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, en marzo de este año, en su informe ante el Senado. Pero hay razones de sobra para sospechar: el anuncio de Milei sobre el trabajo bilateral en la base, en abril del año pasado; las dos sugestivas visitas al lugar, en abril de 2024 y abril de 2025, de los más altos jefes militares de Estados Unidos para la región; un práctica militar conjunta no autorizada por el Congreso, en agosto de este año, y el avance de un trámite en el Ministerio de Defensa para rehabilitar el funcionamiento del radar de la empresa estadounidense/británica LeoLabs, en la ciudad fueguina de Tolhuin, suspendido en junio de 2023. Es cuestión de unir los puntos.
El Gobierno no atina a explicar por qué en sus últimas dos visitas al país los jefes del Comando Sur, la generala Laura Richardson, y su sucesor, el almirante Alvin Holsey, viajaron a Tierra del Fuego para monitorear el avance de la base naval integrada que se construye en la capital provincial. La sospecha mayor, indespejable, radica en el discurso que dio Milei en cadena nacional el 4 de abril de 2024, en Ushuaia. Ese día viajó 6.000 kilómetros entre ida y vuelta para acompañar durante dos horas a Richardson en su visita a la base naval, después de que Melella se negara a recibirla. Escoltado por Richardson, el Presidente admitió el trabajo conjunto en la base. “Se trata de un gran centro logístico que constituirá el puerto de desarrollo más cercano a la Antártida y convertirá a nuestros países en la puerta de entrada al continente blanco”, dijo. En la base naval, flameaba, junto con la de la Argentina, la bandera de los Estados Unidos.

